Lo que resiste persiste, lo que se acepta se transforma...

Desde la infancia crecemos con la idea de que nuestro cuerpo no es suficientemente :

- esbelto,

- atlético,

- fuerte,

- bronceado,

- sexy…

 

 

Nos bombardean con imágenes inalcanzables de perfección, quizás para dejarnos atrapados en la idea de que consumiendo ciertos productos seremos más felices, más perfectos, más suficientes, más aptos, más aceptados.

 

Podemos pensar en nuestro cuerpo como elijamos pensar. Podemos dejar de consumir esas imágenes que solo nos traen frustración. Es una cuestión de decisión, así como elijo que alimentos comer, puedo elegir que le doy a mi mente, qué es más conveniente.

 

Podemos elegir pensar en EL como una máquina diseñada muy sabiamente para darnos infinidad de oportunidades, para permitirnos experimentar sensaciones y acompañarnos en lo que deseamos hacer. Y una buena opción sería dejar de pensar en él, únicamente por como se ve, darle más crédito a lo que me permite hacer, vivir, sentir, recorrer, abrazar, etc.

 

Si nuestro cuerpo nos acompañó hasta aquí es porque ha sido lo suficientemente fuerte, resistente y eficiente.

Pensemos en nuestros afectos, en nuestra familia y amigos ¿Cuando amamos a nuestros hijos? ¿Sólo cuando se portan bien? ¿Cuánta paciencia tenemos con nuestros afectos? ¿Cómo les hablamos? Sobre todo cuando no cumplen con nuestra expectativa…

 

Con nuestro cuerpo puede ser igual, amarlo más allá de como se vea, tratarlo con amor, aceptarlo y a partir de esa aceptación, transformarnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Aceptar es diferente de conformarse: puedo, desde el amor y la aceptación, querer estar mejor, hacer cosas para mejorar mi salud, bienestar, flexibilidad, energía, incluso el aspecto, como una arista mas, no como la única ni la principal.

Aceptar a veces es doloroso, enoja, irrita, entristece… sin embargo es el primer paso del cambio y con él, del crecimiento.

RESISTIRNOS A VERNOS de tal o cual forma hace que la energía esté puesta en negativo; en eso que no deseamos y por ende se CONSERVA; “PERSISTE” por una simple ley universal.

 

Aceptar no es sinónimo de resignar; sino de SABER QUE ESO QUE SUCEDE ES PARTE DE UN MOMENTO DE NUESTRA VIDA; que trae algo; mayormente todo lo que nos viene; nos deviene en aprendizaje… entonces aceptar significa apertura a poner la mira cariñosamente en eso (llámense kilos de más; desordén con la comida; o lo que fuere que te suceda…) para ASÍ PODER CAMBIARLO!

 

Lo que necesitamos es una mirada de respeto y amor hacia uno mismo; y no de enojo e ira por lo que sucede.

 

La transformación sucede cuando la energía positiva de amor se direcciona a uno mismo.

No nos castiguemos comiendo si algo salió mal; tampoco nos gratifiquemos comiendo un kilo de helado; porque también EN LA CANTIDAD nos estamos lastimando.

 

Comer consciente; sabiendo qué busco o qué necesito al ELEGIR ESO.

 

El bien más valioso es nuestro tiempo; dedícale y dedícate un tiempo a ver y pensar lo que LE DAMOS A NUESTRO CUERPO:

-COMIDA- alimenticia

Y

-COMIDA -afectiva.

De ambas nos nutrimos!

Redactado por Laura Ieronimo, Licenciada en Nutrición